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CULTURE | TRUTH | INTELLIGENCE

68 Muros

68 murales para sanar las heridas de un sismo y para denunciar la violencia de género y la discriminación

 

Ya habían pasado casi dos meses del 19 de septiembre de 2017 y en la colonia Roma –una de las más populares de la Ciudad de México– el miedo, la tristeza y la frustración seguían respirándose en las calles.

 

No era para menos. Tan solo unas cuantas semanas atrás un sismo de 7.1 grados richter azotó la zona centro del país dejando un saldo de 369 víctimas, miles de damnificados y cuantiosos daños materiales. La Ciudad de México fue la más afectada con 228 víctimas mortales y la colonia Roma uno de los vecindarios más golpeados.

 

Fueron los habitantes de la zona los que con sus propias manos ayudaron a sacar a decenas de personas de entre los escombros. Fueron también ellos los que abarrotaron los centros de acopio con comida, ropa y todo tipo de ayuda para los damnificados. Y son ellos mismos los que no han dejado de trabajar para levantar su colonia y devolverle la vida que tenía antes del terremoto.

“Es una iniciativa a largo plazo. Se trata de echarnos la mano unos a otros. Es un tema social y visual. Queremos crear comunidad y mantenerla”,

Como parte de estos esfuerzos surgió la iniciativa #VaporlaRoma promovida por el colectivo Jóvenes Artesanos. El proyecto además de reactivar la economía de una colonia se creó para fortalecer el vecindario y lograr la reconstrucción social del mismo a través del arte y la cultura.

 

Para lograrlo, a partir de noviembre de 2017, vecinos y comerciantes de todas las edades se unieron para realizar actividades como talleres de técnicas artesanales, conciertos, eventos de degustación y pinta de murales en paredes donadas por los habitantes. “Es una iniciativa a largo plazo. Se trata de echarnos la mano unos a otros. Es un tema social y visual. Queremos crear comunidad y mantenerla”, indica Carlos Catalán, empresario de 38 años que labora en la colonia.

photo by Blanca Charly Tello

Poco más de un año de trabajo después, algunas de estas actividades han sido pausadas pero las pintas de muros continúan. Es a través del muralismo mexicano con el que se sigue reactivando el movimiento en la zona. “Lo que se busca es promover el trabajo en equipo, el apoyo mutuo y la solidaridad en nuestro día a día y no solo en momentos de crisis y catástrofes naturales”, explica Aida Mulato, fundadora de Jóvenes Artesanos.

 

En tan solo 15 meses se han pintando un total de 27 murales en los que se ha contado con la participación de 30 artistas mexicanos provenientes de toda la república mexicana. Entre ellos destacan Saner, JM, Gran OM, Adrián Cuevas, Santiago Savi y Chauiztle. El plan es pintar 68, uno por cada pueblo indígena que existe en el país.

Después del sismo solo había paredes grises, basura y cascajo; ahora cuando salgo veo cosas que me inspiran

“Me gusta lo que veo cuando salgo de mi casa. Después del sismo solo había paredes grises, basura y cascajo; ahora cuando salgo veo cosas que me inspiran”, opina Inés Villa, estudiante de 17 años que vive en la Roma desde que tiene memoria.

 

Inés tiene razón, las 27 paredes que se han pintado alrededor de la colonia inspiran, pero no solo eso. Estos muros buscan darle voz a dos de los grupos que históricamente han sido más violentados y discriminados en México: las mujeres y los pueblos indígenas que existen en el país,

 

Pero ¿por qué específicamente a estos sectores de la población?

Porque la vida de las mujeres tambien importa.

 

En uno de los murales de #VaporlaRoma, una mujer de trenzas vestida con un huipil rojo acompaña a una frase que dice: “Mujer bonita es la que lucha”. Las palabras están dedicadas a todas las mujeres mexicanas, las que habitan en la colonia, en la ciudad y en el país entero. Y es que desde hace tiempo todas– sin importar su profesión, su origen o su edad– corren el peligro de ser violentadas, de desaparecer o incluso de morir.

 

Esta es una de las razones por las que los 27 muros que han sido pintados bajo esta iniciativa son protagonizados por mujeres. “Queremos hacer visible el problema de violencia contra la mujer por el que actualmente atraviesa nuestro país”, señala Aida.

recorridos por el circuito de murales

De acuerdo con el último informe de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), en México hay más de siete mujeres muertas cada día y en solo una década más de 23.800 han sido asesinadas. Además, según lo registra la última encuesta del Instituto Nacional de Estadística (Inegi), de los 46,5 millones de mujeres mayores de 15 años que hay en México, más de un 66% ha enfrentado violencia de cualquier tipo alguna vez en su vida.

 

Otro de los motivos por los que se decidió que el género femenino tomara las paredes de la colonia es que, según lo señala Aida, tanto en el sismo de 1985 como en el 2017 fallecieron más mujeres que hombres. De acuerdo con cifras del Gobierno de la Ciudad de México, el número de mujeres que fallecieron a raíz del terremoto del 19 de septiembre de 2017 en la capital mexicana casi duplicó al de los hombres.

 

Para los expertos, la hora en la que sucedió el terremoto es clave para explicar esta cifra. Según los datos oficiales, entre los edificios colapsados había un gran número de viviendas y las mujeres eran las que principalmente estaban en casa a las 13:14 horas del 19 de septiembre de 2017.

 

Patricio Solís, investigador del centro de estudios Sociológicos del Colegio de México, dijo a El País que la combinación de la hora con la segregación de la mujer y los roles de género podía explicar la diferencia en el número de muertos.

En su artículo ¿Por qué murieron más mujeres el 19S? Un análisis inicial, Solís agrega que aunque en las últimas décadas se han presentado avances importantes en la equidad, en México persiste una marcada división de roles por género. “La gran mayoría de los hombres adultos participa activamente en el trabajo remunerado, mientras que la participación de las mujeres es mucho más reducida y frecuentemente se restringe a las tareas no remuneradas de reproducción familiar, como son las labores domésticas y de cuidado familiar”, asegura el investigador.

 

Según lo reporta el Inegi, mientras que 43% de los hombres en la CDMX se dedican de manera prácticamente exclusiva al trabajo remunerado, sólo 10% de las mujeres lo hacen. En cambio, 43% de las mujeres sólo se dedican al trabajo no remunerado, frente a 8% de los varones.

 

“Todos los días las mujeres son violentadas, asesinadas y discriminadas en México y esto tiene que parar”, comenta Aida. “Estos murales son un reconocimiento a todas ellas y un recordatorio para todos de que nuestras vidas también importan”.

 

Porque la población indígena es el grupo más discriminado en la Ciudad de México

 

En 2013 se aplicó la primera Encuesta sobre Discriminación de la Ciudad de México 2013 (EDIS-CdMx2013) para conocer la percepción de la discriminación de las personas que viven y transitan en la capital del país. En el documento, la población indígena fue el grupo que se consideró como el más discriminado, sobrepasando el porcentaje de otros grupos, como personas con VIH, personas con discapacidad y poblaciones callejeras.

 

La EDIS-CDMX se repitió en 2017 y el resultado fue el mismo. En el nuevo ejercicio se determinó que en 14 de 16 delegaciones de la ciudad destacaron las personas indígenas como el grupo de población con la percepción más alta de discriminación. En las dos restantes, las personas gays y las personas de piel morena registraron mayor prevalencia.

Los encuestados señalaron que las personas indígenas son blanco de maltratos, críticas, burlas y son ignoradas. Además se determinó que su derecho al trabajo y sus derechos humanos laborales son sumamente vulnerados.

 

Por lo anterior, los muros de #VaporlaRoma también están dedicados a este grupo de la población. “Queremos darle voz a los vecinos de comunidades indígenas con los convivimos todos los días”, señala Aida. “Estos muros también buscan la inclusión de los pueblos indígenas en la sociedad. Los que hasta ahora se han pintado rinden tributo a otomíes, nahuas, mixes, zapotecos, chatinos, mixtecos, mazatecos, mazahuas, chinantecos y wixaritaris”.

 

En 2015, el Inegi indicó que en la Ciudad de México, de los 8 millones 918 mil 653 habitantes que hay, el 8.8% se considera como indígenas lo que equivale a 785 mil individuos. La mayoría son originarios del Estado de México, Veracruz, Oaxaca, Chiapas, Chihuahua, Puebla o Hidalgo y llegaron a la capital buscando mejorar su calidad de vida y la de su familia, sin saber lo que en realidad les esperaba.

 

“Es momento de revalorizar nuestras costumbres y tradiciones. Conocer a los pueblos indígenas puede ser muy enriquecedor”, argumenta Aida. “Tienen una forma muy diferente de ver la vida y un sistema de organización basado en el trabajo en equipo y en la solidaridad. Debemos de dejar de marginarlos, tenemos mucho que aprender”.

 

¿Qué es lo que sigue?

 

De acuerdo con Aida, el plan es terminar el circuito de 68 murales este 2019, pero la falta de muros para pintar y de recursos económicos para comprar pintura y poder rentar grúas y andamios suele retrasar las pintas. “Debido a que es un proyecto autogestivo e independiente, podríamos tardar un poco más. Todo depende de los recursos económicos que podamos generar a través de diferentes actividades culturales y campañas de recaudación”, indica.

 

Los murales se han pintado gracias al apoyo de artistas solidarios voluntarios y a las donaciones de pintura y de dinero de vecinos, pequeños negocios del barrio y seguidores de Jóvenes Artesanos de todo el mundo. Asimismo, se generan recursos a través de la venta de comida oaxaqueña y de textiles tradicionales para dar seguimiento a la iniciativa.

 

“Roma de todos y para todos”, dice uno de los 27 murales que hoy pintan algunas de las paredes del enigmático barrio de la Roma. Y sí, ese es el plan.

 

 

Palabras Por Abril Mulato

 

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